SANTO DOMINGO — El incremento de la tasa de política monetaria aplicado por el Banco Central de la República Dominicana era un hecho previsible, impulsado tanto por las alzas de la Reserva Federal (Fed) de los Estados Unidos, como por las presiones de la inflación importada que impactan al país, según consideró Miguel Collado Di Franco, vicepresidente ejecutivo del Centro Regional de Estrategias Económicas Sostenibles (CREES).
Collado Di Franco explicó que, al ser la FED el principal banco de referencia global, sus decisiones repercuten de manera directa en la economía nacional.
Señaló que el Banco Central ha optado por alinear sus medidas de manera marginal para incidir sobre el costo del crédito y enviar una señal clara de combate contra el incremento inflacionario.
No obstante, el especialista en temas económicos advirtió que gran parte de la actual coyuntura inflacionaria responde a factores internacionales de costos y a secuelas arrastradas desde la pandemia de COVID-19, elementos que un ajuste monetario moderado no puede neutralizar por completo.
“Si se quisiera combatir de raíz esa inflación de origen externo mediante la tasa de interés, el incremento tendría que ser drástico, del orden de unos 150 puntos básicos adicionales, algo que no va a ocurrir ni en Estados Unidos ni en los bancos centrales de la región”, precisó.
A pesar de estas limitaciones estructurales, el vocero de la CREES valoró que la medida adoptada por el Banco Central cumple el propósito fundamental de enviar una señal de firmeza frente a una inflación impulsada coyunturalmente por los precios internacionales, aun cuando sus efectos se reflejen principalmente en el encarecimiento del crédito.

