París.— Las calles de Francia se preparan este sábado para afrontar una nueva ola de manifestaciones por cuarto fin de semana consecutivo, en medio de un riguroso operativo de seguridad que moviliza a unos 70,000 agentes de la Policía y la Gendarmería Nacional en todo el territorio. El punto crítico de las tensiones vuelve a fijarse en la capital francesa, donde el movimiento de los «chalecos amarillos» ha convocado a marchar hacia las inmediaciones de los sedes de poder, desafiando de forma abierta las prohibiciones impuestas por las autoridades locales.
Esta nueva convocatoria llega apenas dos días después de la multitudinaria jornada de protesta nacional promovida el jueves por las principales centrales sindicales, las cuales exigieron respuestas inmediatas ante la carestía de la vida y el deterioro de los servicios públicos. El clima de agitación social coincide además con la antesala de la ronda de negociaciones que sostendrá este lunes el primer ministro, Sébastian Lecornu, con representantes del sector sindical, la patronal y los movimientos estudiantiles en un intento por destrabar la crisis.
En la capital, la jornada estará dividida entre la legalidad y la confrontación directa. Por un lado, las organizaciones sindicales y estudiantiles encabezarán a partir de las 2:00 p. m. (hora local) una marcha autorizada que recorrerá el trayecto desde la plaza de la República hasta la plaza de la Nación. En contraste, la Prefectura de Policía ratificó la prohibición de la concentración convocada por los «chalecos amarillos» en la emblemática plaza de la Concordia, zona fuertemente blindada por los cuerpos antidisturbios.
La tensión aumentó tras las declaraciones de Benjamin Ball, uno de los principales portavoces y coordinadores de la movilización, quien formuló un llamado abierto a una «desobediencia civil masiva» para mantener la presión sobre el Ejecutivo. Ante este escenario, los mandos policiales han advertido que actuarán con firmeza para disuadir cualquier intento de alteración del orden público o desplazamiento hacia perímetros restringidos en el centro parisino.

