Teherán.— La Armada de la República Islámica de Irán reportó este sábado que una embarcación petrolera se incendió y quedó completamente inmovilizada tras colisionar con una mina naval mientras navegaba por el estrecho de Ormuz. Con este suceso se eleva a tres el número de buques de carga afectados por incidentes análogos en un lapso de 48 horas, una situación que agrava la parálisis en una de las rutas energéticas más estratégicas del planeta en el marco del conflicto armado que involucra a Irán, Estados Unidos e Israel.
De acuerdo con un comunicado oficial divulgado por la agencia estatal Tasnim, la embarcación se adentró en una zona de restricción marítima en el sector oriental del estrecho, ignorando las advertencias de navegación emitidas por las autoridades portuarias iraníes. Los informes militares señalan además que el barco transitaba con sus sistemas de identificación y geolocalización desactivados en el momento en que se produjo la detonación.
Aunque el mando militar no ofreció detalles inmediatos sobre el pabellón de origen de la nave ni la gravedad estructural de los daños y eventuales víctimas, las autoridades navales reiteraron su advertencia a las navieras internacionales. Las fuerzas iraníes recalcaron que cualquier buque comercial que desatienda las regulaciones de tránsito y las zonas de exclusión temporalmente fijadas por Teherán se expone a riesgos de seguridad similares.
El incremento de estos incidentes armados en el paso de Ormuz ha encendido las alarmas en los mercados globales de hidrocarburos ante la amenaza de un desabastecimiento prolongado y un aumento drástico en las primas de seguro marítimo. La escalada bélica en la zona mantiene bajo fuerte tensión el comercio marítimo internacional, mientras diversos organismos globales apelan a la apertura de corredores seguros para evitar un colapso en el suministro energético mundial.

